Una ciudad, muchos públicos
Un restaurante de la capital puede atender en el mismo día al ejecutivo de Calle 50 a la hora del almuerzo, al turista que pasea por el Casco Viejo y a la familia que pide la cena desde su apartamento. Cada uno pide y paga de una forma distinta, y el sistema tiene que poder con los tres sin que el personal haga malabares.
En una ciudad con este tráfico, el delivery se organiza
Con el tráfico de la ciudad, un pedido mal asignado llega frío. En Bite2u defines tus zonas de reparto y el precio del envío según la distancia, y asignas cada pedido al repartidor que tú digas. Él ve en su celular solo lo suyo: la dirección y lo que lleva. Y como el canal es tuyo, no pagas comisión por pedido.
Yappy en la mesa y en el delivery
El comensal paga con Yappy o en línea desde el QR de la mesa o desde el pedido a domicilio, y el pedido se marca pagado solo. Para el resto, efectivo o tarjeta en tu datáfono, todo en la misma cuenta si hace falta. Al final del turno, cada forma de pago aparece por separado en el cierre de caja.
La factura de la DGI, sin un programa aparte
Con el límite del facturador gratuito —B/.36.000 al año y 100 documentos al mes—, casi ningún restaurante de la ciudad puede seguir con él. En Bite2u la factura electrónica sale en el mismo cobro, con su CUFE, y va incluida en la cuota de $49.95 al mes, con facturas ilimitadas.
Varios locales en la ciudad
Si tienes más de un local, cada uno lleva su caja, sus turnos y su personal, y el cierre se hace por día de negocio aunque la noche acabe pasada la medianoche. Para llevar varios locales juntos con condiciones a medida está el plan Personalizado: escríbenos y lo preparamos contigo.