La hamburguesería de barrio
Una hamburguesería de barrio vive de su gente: vecinos que repiten y pedidos a domicilio por la noche. Ese cliente ya te conoce, y no tiene sentido que te pida a través de una app que se queda una parte.
Kiosco en el local
Un kiosco de autopedido —una tablet a pantalla completa— deja que el cliente elija y pague solo, mientras en la plancha se prepara lo anterior. Sin tótem propietario ni licencia aparte.
El pico de la noche
Cuando los pedidos llegan todos a la vez, cada uno entra en la pantalla de cocina en orden y se asigna a un repartidor con su dirección. Nada se pierde y nada se repite.
Yappy y sin comisión
El cliente pide desde tu enlace o tu QR, paga con Yappy o en línea y el pedido se marca pagado solo. La comisión es 0%.
Para llevar, con su hora
El cliente que pasa a recoger pide antes desde su celular, con hora de recogida. La plancha sabe a qué hora tiene que tener cada pedido, y el cliente no espera de pie en el local.
La factura, sin pagar aparte
La factura electrónica de la DGI sale sola en cada cobro y no se paga aparte: facturas ilimitadas dentro de los $49.95 al mes, sin comisión por pedido.